“Habemus Papam” – Pero no “habemus” película


Valoración: 3

Estamos ante una película realmente extraña… no le acabo de ver el sentido.., es surrealista e incluso inhóspita me atrevería a decir…

Al ver el cartel de la película por las calles pensé: ¡¡¡Que maravilla el incisivo Nanni Moretti va a por la iglesia!!! Les va a dar una dentellada a los del Vaticano que los va a dejar tiritando!!! Estaba un poco equivocado… que pena…

Partimos de una premisa digamos que interesante; el conclave vaticano se reune para eligir a un nuevo Papa ya que el anterior ha fallecido, pero el elegido entra en pánico y no se ve preparado para asumir su nuevo “cargo” como cabeza visible de la Iglesia Católica.  El recién elegido Papa (Michel Piccoli) no es capaz de salir al balcón a saludar a los millones de fieles que le están esperando. Digamos que preso de un ataque de pánico huye corriendo a sus aposentos. Llega un psicoanalista al Vaticano a tratar al Papa pero no obtiene ningún resultado. El nuevo Papa acaba escapando del Vaticano y como “El Principe”, de “El principe y el mendigo” de Mark Twain, se pasea por las calles de su ciudad como un completo desconocido.

El personaje del psicoanalista (interpretado por Nanni Moretti) queda atrapado dentro del Vaticano. Puesto que conoce la identidad del nuevo Papa no puede salir al exterior hasta que se haga público el nombre del nuevo Pontifice ante todos los fieles. El personaje del psicoanalista pierde todo el sentido y el interés, si es que en algún momento de la película lo ha tenido… Y eso que llega a organizar un campeonato mundial de Voleibol con los cardenales que han llegado de todas partes del mundo… que hay que decir que ninguno de ellos baja de los 70 años… podría ser una idea atractiva… pues ni tan siquiera eso… es tan rocambolesco y gratuito… que te da absolutamente igual, no deja ningún poso. Lo mismo sucede con la aparición en escena de un grupo de teatro que ensaya un función de La Gaviota de Chejov… En la compañía hay un personaje muy interesante… pero es una subtrama que no va a ningún sitio…

No encuentro sentido a sentir desgranando el argumento de la película. No funciona en ningún aspecto ni como comedia, ni como drama, ni como tragedia… todo pasa y nada pesa… nada tiene sentido, nada emociona, nada convence.

El único acierto es la interpretación de Michael Piccoli, ese es para mi el gran valor de la película. Él solo sustenta todo el interés. Crea un personaje de carne y hueso, un personaje frágil, en plena crisis de identidad, depresivo, inteligente… Un personaje con contradicciones, aristas y con mucha verdad. Hay que decir que el resto de Cardenales y el portavoz del Vaticano tanto por edad como por peso escénico también dan veracidad al engendro. Pero por desgracia nada de esto salva a la película. Yo diría que el gran error parte del guión.

Podría haber sido una película incendiaria y se queda en una simple y triste anécdota.

Dijo Nanni Mortti en una rueda de prensa de presentación de la película: “Cuando era joven tenía mucha más determinación, más confianza en mí mismo. Estos días, ya no tengo tanta”. Parece que ha deshinchado… e incluso eso se nota en el personaje que interpreta en la película. Todos esperaban tanto de él y él que supuestamente coprotagoniza el film… (no es más que un secundario) desaparece como actor, como personaje y como director.

Esperemos que pronto resurja de sus cenizas y nos presente un peliculón como esos a los que nos tiene acostumbrados.

José Martret.

Maravilla de poster:

Horror de poster:

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Un hombre que grita – Otro universo, ¿Otros problemas?


Valoración 9
Entre los grandes valores de esta película, uno muy importante es que nos muestra un país absolutamente desconocido para muchos (para mi por lo menos), Chad. Su forma de vida, sus costumbres, sus valores, su comida, sus casas, sus pueblos, sus calles, su gente, su ejercito, sus vecinos… están perfectamente retratados por el ojo de Mahamat-Saleh Haroun. Eso sí, retratados con detalle, con minuciosidad y con crudeza, la crudeza con la que se vive día a día en ese país.

Al ver esta película descubrimos que hay un mundo más allá de nuestras narices. Un mundo en el que también existen grandes actores, grandes películas y grandes historias.
Contada con sencillez pero con un pulso de hierro. Ni sobra ni falta una palabra.
Un mundo muy lejano y muy cercano al mismo tiempo, nada nos suena extraño. “Un hombre que grita” es una película que por encima de todo habla del miedo y de la traición, dos sensaciones que cualquier mortal experimenta frecuentemente.
Una mirada, la de Mahamat-Saleh Haroun, NECESARIA y muy interesante.
Disfrutarán de esta película los amantes del cine de Jafar Panahi (director de la maravillosa película “El círculo”, que ahora mismo vive encarcelado en su país). Hay algo en esta historia que también me lleva a “Bailar en la oscuridad” de Lars Von Trier, sobre todo ese desasosiego, esa angustia que produce el saber que ya no se puede, por muy fuerte que se desee, dar marcha atrás… ser testigo de la fatalidad que provoca una decisión y no poder hacer nada, absolutamente nada, para revocarla…

Una gran película.

José Martret.

Trailer: