La primera vez, la segunda y “El truco del manco”.


Valoración 

Andaba yo tratando de decidir sobre que película escribía por primera vez en esta columna nuestra del PAIS. ¡Mi primera crónica cinematográfica! No tenía nada claro sobre que film escribir. Podía quedar muy cool escribir sobre Polansky, o sobre Lars Von Trier…. Sería muy de “it-girl” escribir sobre ellos, y encima están totalmente de actualidad. Estrenada “Melancholia” que me había conmocionado con su visión del fin del mundo. Lars Von Trier, es sin duda, el cineasta del sXX1. También había visto “Un dios salvaje” un engañabobos y más después de las expectativas que tenía tras el “The ghost writter”  que esa si es para mí un peliculón. Es la “Semilla del diablo” del Club Bilderberg.

Ya tenía en mi cabeza mucho tomate que contar sobre las dos películas. Sobre sus grandes repartos y sus tremendas tramas. Son dos grandes filmes de dos grandes maestros. Si empiezas un debate sobre su filmografía puede no haber fin. Pero de repente escuché una voz, una voz aterciopelada de fondo, me giro y observo que está la tele encendida. Se oye un susurro…. Oh!… Es Cayetana. Cayetana Guillén-Cuervo. Y está presentado “Versión Española”. EL TRUCO DEL MANCO ponen.

Dios de Pan Bendito. Para mí, el TRUCO DEL MANCO son palabras mayores, así que decido volverla a ver por tercera vez y escribir sobre ella. Y sobre muchas cosas que se me abren en carne viva tras ver este film. La dirección, el guión, los personajes. La calle, el extrarradio, la incapacidades, las capacidades, las castraciones familiares, la búsqueda de la realización de los sueños, lo más bajo, lo más alto. Para mi es una película que habla de muchísimas cosas. Y lo hace de una manera muy real. Cruda. Aspera. Con coraje, con fuerza y con mucha valentía. Exactamente todo lo que posee el personaje del “Cuajo” interpretado magistralmente por El Langui. Lo del Langui no tiene palabras. Es una fuerza de la naturaleza. Cómo le dijo en su momento la gran Lola Flores a Rocío Jurado: “Tu eres un piedra dura de Chipiona” , pués eso es lo que yo pienso sobre el Langui, “una piedra dura de Pan Bendito”. Es uno de esos personajes “Bigger than life”, que añadidos a un actor virgen con semejante energía y entrega producen auténtica magia. Es alucinante verlo todo el rato. Es verdad pura en todas sus secuencias. Y no sólo él, sino todo el reparto. Ovono Candela, Elio Toffana y la gran Alicia Orozco. Todos. Están maravillosos. Y no entiendo que semejantes transmisores de emociones no tengan continuidad en nuestro cine. No lo entiendo. En la peli de Lars Von Trier o Polansky son todos actores muy peculiares y no paran de trabajar en grandes proyectos. Y todos los actores del TRUCO DEL MANCO pueden. De eso creo que nos habla Santiago Zannou. De salir adelante. De que se puede. Y si no se puede a la primera, hay que volverlo a intentar. Y otra vez. Y otra. Y al final, puedes.Vengas de donde vengas, al final, si quieres, puedes.

Viendo EL TRUCO viene a mi memoria Haneke, esa Isabelle Huppert y su madre en LA PIANISTA. Que un cineasta me lleve a pensar en otro me parece un sueño. Me encanta. Y “Mi pie izquierdo” de Jim Sheridan. Pienso en el cine de Eloy de la Iglesia. Y en el de Jose Antonio de La Loma. Y en mil referencias más. Fuerte, duro, con sensibilidad y muy bien hecho, que para eso estamos ya en pleno s XX1.

Soy muy fan de Santiago Zannou, EL TRUCO me parece muy buena película y pienso seguirle la pista haga lo que haga. Estoy deseando ver el documental sobre su padre. Yo que quieres que te diga, ante una película que empieza con El Langui desnudo, luchando contra los elementos para poder ducharse , y que termina diciendo que “la familia es una ful” solo puedo rendirme. A Polansky que es un poquito más burgués, también siempre le ha parecido que la familia es una “ful” y Lars, que es un poquito más intelectual, también nos cuenta en la primera parte de MELANCHOLIA que la familia es una “ful”. Es lo que tienen los grandes directores, que cada uno a su manera, y vengan de donde vengan, muchas veces te están hablando exactamente de lo mismo. Eso del que el cine es “universal” es una gran verdad. Y sólo un “guerrero de la luz” que diría Coelho o alguien exageradamente Freudiano se atreve a cuestionarse la “familia”. Hágame un favor Santiago Zannou, nunca pierda la fuerza del “Cuajo” que está sacado de su mente y la de Iván Morales, su co-guionista, y haga mucho cine. Y que yo lo vea.

Benja de la Rosa.

Poster:

Trailer:


“Habemus Papam” – Pero no “habemus” película


Valoración: 3

Estamos ante una película realmente extraña… no le acabo de ver el sentido.., es surrealista e incluso inhóspita me atrevería a decir…

Al ver el cartel de la película por las calles pensé: ¡¡¡Que maravilla el incisivo Nanni Moretti va a por la iglesia!!! Les va a dar una dentellada a los del Vaticano que los va a dejar tiritando!!! Estaba un poco equivocado… que pena…

Partimos de una premisa digamos que interesante; el conclave vaticano se reune para eligir a un nuevo Papa ya que el anterior ha fallecido, pero el elegido entra en pánico y no se ve preparado para asumir su nuevo “cargo” como cabeza visible de la Iglesia Católica.  El recién elegido Papa (Michel Piccoli) no es capaz de salir al balcón a saludar a los millones de fieles que le están esperando. Digamos que preso de un ataque de pánico huye corriendo a sus aposentos. Llega un psicoanalista al Vaticano a tratar al Papa pero no obtiene ningún resultado. El nuevo Papa acaba escapando del Vaticano y como “El Principe”, de “El principe y el mendigo” de Mark Twain, se pasea por las calles de su ciudad como un completo desconocido.

El personaje del psicoanalista (interpretado por Nanni Moretti) queda atrapado dentro del Vaticano. Puesto que conoce la identidad del nuevo Papa no puede salir al exterior hasta que se haga público el nombre del nuevo Pontifice ante todos los fieles. El personaje del psicoanalista pierde todo el sentido y el interés, si es que en algún momento de la película lo ha tenido… Y eso que llega a organizar un campeonato mundial de Voleibol con los cardenales que han llegado de todas partes del mundo… que hay que decir que ninguno de ellos baja de los 70 años… podría ser una idea atractiva… pues ni tan siquiera eso… es tan rocambolesco y gratuito… que te da absolutamente igual, no deja ningún poso. Lo mismo sucede con la aparición en escena de un grupo de teatro que ensaya un función de La Gaviota de Chejov… En la compañía hay un personaje muy interesante… pero es una subtrama que no va a ningún sitio…

No encuentro sentido a sentir desgranando el argumento de la película. No funciona en ningún aspecto ni como comedia, ni como drama, ni como tragedia… todo pasa y nada pesa… nada tiene sentido, nada emociona, nada convence.

El único acierto es la interpretación de Michael Piccoli, ese es para mi el gran valor de la película. Él solo sustenta todo el interés. Crea un personaje de carne y hueso, un personaje frágil, en plena crisis de identidad, depresivo, inteligente… Un personaje con contradicciones, aristas y con mucha verdad. Hay que decir que el resto de Cardenales y el portavoz del Vaticano tanto por edad como por peso escénico también dan veracidad al engendro. Pero por desgracia nada de esto salva a la película. Yo diría que el gran error parte del guión.

Podría haber sido una película incendiaria y se queda en una simple y triste anécdota.

Dijo Nanni Mortti en una rueda de prensa de presentación de la película: “Cuando era joven tenía mucha más determinación, más confianza en mí mismo. Estos días, ya no tengo tanta”. Parece que ha deshinchado… e incluso eso se nota en el personaje que interpreta en la película. Todos esperaban tanto de él y él que supuestamente coprotagoniza el film… (no es más que un secundario) desaparece como actor, como personaje y como director.

Esperemos que pronto resurja de sus cenizas y nos presente un peliculón como esos a los que nos tiene acostumbrados.

José Martret.

Maravilla de poster:

Horror de poster:

Un hombre que grita – Otro universo, ¿Otros problemas?


Valoración 9
Entre los grandes valores de esta película, uno muy importante es que nos muestra un país absolutamente desconocido para muchos (para mi por lo menos), Chad. Su forma de vida, sus costumbres, sus valores, su comida, sus casas, sus pueblos, sus calles, su gente, su ejercito, sus vecinos… están perfectamente retratados por el ojo de Mahamat-Saleh Haroun. Eso sí, retratados con detalle, con minuciosidad y con crudeza, la crudeza con la que se vive día a día en ese país.

Al ver esta película descubrimos que hay un mundo más allá de nuestras narices. Un mundo en el que también existen grandes actores, grandes películas y grandes historias.
Contada con sencillez pero con un pulso de hierro. Ni sobra ni falta una palabra.
Un mundo muy lejano y muy cercano al mismo tiempo, nada nos suena extraño. “Un hombre que grita” es una película que por encima de todo habla del miedo y de la traición, dos sensaciones que cualquier mortal experimenta frecuentemente.
Una mirada, la de Mahamat-Saleh Haroun, NECESARIA y muy interesante.
Disfrutarán de esta película los amantes del cine de Jafar Panahi (director de la maravillosa película “El círculo”, que ahora mismo vive encarcelado en su país). Hay algo en esta historia que también me lleva a “Bailar en la oscuridad” de Lars Von Trier, sobre todo ese desasosiego, esa angustia que produce el saber que ya no se puede, por muy fuerte que se desee, dar marcha atrás… ser testigo de la fatalidad que provoca una decisión y no poder hacer nada, absolutamente nada, para revocarla…

Una gran película.

José Martret.

Trailer: